
La aerotermia es una tecnología de climatización que extrae calor del aire exterior —incluso en invierno— y lo transfiere al interior de la vivienda para dar calefacción, agua caliente y, en muchos casos, refrigeración. No genera calor quemando combustible: lo mueve de un sitio a otro usando electricidad, y por eso entrega entre 3 y 4 veces más energía de la que consume.
Esa es la respuesta en una frase. Si te vale, ya tienes lo esencial. Pero si estás valorando gastar entre 7.000 € y 18.000 € en una instalación, conviene entender de verdad cómo funciona, cuándo compensa y —sobre todo— cuándo no. En esta guía lo explicamos paso a paso, sin marketing y con cifras reales de 2026.
La aerotermia es, técnicamente, una bomba de calor aire-agua. El nombre asusta más que el concepto. Una bomba de calor es exactamente el mismo aparato que tienes en tu frigorífico o en tu aire acondicionado, solo que aplicado a climatizar toda la casa.
Piénsalo así: tu nevera enfría el interior sacando el calor de dentro y expulsándolo por la parte de atrás (por eso la rejilla trasera está caliente). Una bomba de calor de aerotermia hace lo mismo, pero al revés y a mayor escala: saca calor del aire de la calle y lo mete en tu casa.
La clave, y lo que a casi todo el mundo le cuesta creer al principio, es que el aire frío también tiene calor. Aunque fuera haya 2 °C, ese aire contiene energía térmica que la aerotermia es capaz de «capturar» y concentrar. Solo dejaría de haber calor aprovechable a los −273 °C (el cero absoluto), algo que en la Tierra no ocurre.
La palabra «aerotermia» viene de aero (aire) y termia (calor). Literalmente: calor del aire. Y a diferencia de una caldera, no quema nada: ni gas, ni gasóleo, ni pellets. Solo usa electricidad para mover un compresor. Esto tiene tres consecuencias directas: no hay combustión dentro de casa, no hay riesgo de fugas de gas ni de monóxido de carbono, y no necesita chimenea ni salida de humos.
Dentro de la aerotermia circula un gas refrigerante que tiene una propiedad muy útil: cambia de estado (de líquido a gas y de gas a líquido) a temperaturas manejables, y en esos cambios absorbe o libera grandes cantidades de calor. Todo el sistema se basa en aprovechar esos cambios de estado en un circuito cerrado de cuatro etapas.
Paso 1 — Evaporación (se captura el calor del aire). En la unidad exterior, el refrigerante está muy frío, más frío que el aire de la calle. Como el calor siempre va de lo caliente a lo frío, el aire exterior cede su calor al refrigerante. Con ese calor, el refrigerante hierve y se convierte en gas. Aquí es donde se «roba» la energía gratuita del ambiente.
Paso 2 — Compresión (se concentra el calor). Ese gas pasa por un compresor, que es el corazón del sistema y lo único que consume electricidad de forma significativa. Al comprimir el gas, lo calienta muchísimo: pasa de estar templado a estar muy caliente. Es el mismo principio por el que un inflador de bici se calienta al bombear. El compresor no crea el calor de la nada: concentra el que ya se había capturado en el paso 1.
Paso 3 — Condensación (se entrega el calor a la casa). El gas caliente y a presión llega a un intercambiador dentro de la unidad interior. Allí cede su calor al agua del circuito de calefacción de la casa. Al perder calor, el refrigerante vuelve a hacerse líquido. Ese agua caliente es la que alimenta el suelo radiante, los radiadores o los fancoils, y también el depósito de agua caliente sanitaria.
Paso 4 — Expansión (se reinicia el ciclo). El líquido pasa por una válvula de expansión que baja bruscamente su presión y su temperatura, dejándolo otra vez muy frío. Y vuelve al paso 1 para empezar de nuevo. El ciclo se repite de forma continua mientras la casa necesite calor.
En verano, una válvula invierte el sentido del ciclo: el sistema saca calor de dentro de la casa y lo expulsa fuera. Es decir, la misma máquina que calienta en invierno refrigera en verano.
Aquí está la magia real de la aerotermia y la razón de que ahorre tanto. Una caldera de gas, en el mejor de los casos, convierte casi toda la energía del gas en calor: por cada unidad de energía que gasta, entrega algo menos de una unidad de calor. Nunca puede pasar de ahí.
La aerotermia rompe esa barrera porque no fabrica calor: lo transporta. Por cada unidad de electricidad que consume el compresor, es capaz de entregar 3, 4 o incluso más unidades de calor a la casa, porque la mayor parte de esa energía es gratis y viene del aire exterior.
Esa relación entre lo que entrega y lo que consume se mide con dos siglas que conviene conocer:
| Sigla | Qué mide | Valor típico | Qué significa |
|---|---|---|---|
| COP | Rendimiento en calefacción en un momento y temperatura concretos | 3 – 5 | Un COP de 4 = por cada 1 kWh de luz, 4 kWh de calor |
| EER | Rendimiento en refrigeración (verano) | 3 – 5 | Igual que el COP pero enfriando |
| SCOP | Rendimiento medio de toda la temporada de calefacción | 3,5 – 5 | La cifra realista, ya que incluye días fríos y templados |
El dato que de verdad importa es el SCOP, no el COP. Los fabricantes destacan el COP porque se mide en condiciones ideales (por ejemplo, con 7 °C en el exterior y agua a baja temperatura) y da cifras más bonitas. El SCOP promedia toda la temporada, incluidos los días de frío en los que el rendimiento baja, y refleja mucho mejor lo que vas a pagar de luz. Cuando compares equipos, mira el SCOP; el COP aislado engorda el escaparate.
Un matiz honesto: el rendimiento no es fijo. Cuanto más frío hace fuera y más caliente necesitas el agua dentro, más baja el SCOP. Por eso una casa con suelo radiante (que trabaja con agua a 35-40 °C) siempre saca más partido a la aerotermia que una con radiadores antiguos (que necesitan agua a 60-70 °C). Es un factor decisivo que desarrollamos más abajo. <h2 id=»componentes»>Qué componentes tiene una instalación</h2>
Una instalación de aerotermia no es un solo aparato, sino un conjunto. Conocer las piezas te ayudará a leer un presupuesto y a detectar si te falta algo o te sobra:
- Unidad exterior: el módulo que va fuera (jardín, patio, terraza, azotea). Contiene el ventilador que capta el aire y, según el modelo, también el compresor. Es lo que hace algo de ruido.
- Unidad interior (hidrobox): donde el calor pasa al agua de la casa. En los modelos monobloc, buena parte de la instalación va en la unidad exterior y dentro solo queda un módulo hidráulico pequeño.
- Depósito de agua caliente sanitaria (ACS): un acumulador donde se guarda el agua caliente para grifos y ducha. Suele ser de 150 a 300 litros según el número de personas.
- Sistema de emisión: por dónde se reparte el calor por la casa. Puede ser suelo radiante, radiadores de baja temperatura o fancoils.
- Depósito de inercia (a veces): un tanque de agua que estabiliza el funcionamiento y evita que el compresor arranque y pare constantemente.
- Termostato y control: el cerebro que decide cuándo y cuánto calentar. Los modelos actuales se controlan desde el móvil.
Una de las grandes ventajas de la aerotermia es que sustituye a tres aparatos con uno solo:
- Calefacción en invierno. Es su función principal. Calienta el agua que circula por el suelo radiante o los radiadores.
- Agua caliente sanitaria (ACS). Calienta el agua de la ducha y los grifos, sustituyendo a la caldera o al termo eléctrico. Con un ahorro notable frente al termo tradicional.
- Refrigeración en verano. Si se combina con suelo radiante-refrescante o con fancoils, la misma máquina da frío, sustituyendo al aire acondicionado.
Esa triple función es parte de por qué compensa la inversión: no cambias solo la calefacción, sustituyes calefacción, agua caliente y aire acondicionado a la vez, y todo con un único consumo eléctrico optimizado.
A la hora de elegir, te encontrarás con dos configuraciones. La diferencia es dónde está el compresor y por dónde circula el refrigerante:
| Monobloc | Bibloc (partida) | |
|---|---|---|
| Dónde está todo | Todo el circuito de refrigerante va en la unidad exterior; dentro solo entra agua | El circuito se reparte entre unidad exterior e interior |
| Instalación | Más sencilla y rápida | Algo más compleja |
| Refrigerante habitual | Suele usar R290 (propano), muy ecológico | Suele usar R32 |
| Riesgo de fuga de gas dentro de casa | Nulo (el gas no entra en la vivienda) | Bajo, pero existe |
| Rendimiento en frío extremo | Muy bueno | Bueno |
| Espacio interior necesario | Mínimo | Algo mayor |
En 2026 la tendencia clara del mercado es hacia los equipos monobloc con refrigerante R290, y hay una razón regulatoria detrás que conviene conocer, porque afecta a la inversión a largo plazo.
⚠️ Lo que no te cuenta el instalador: el tema del gas refrigerante
La normativa europea de gases fluorados (Reglamento UE 2024/573) está reduciendo de forma escalonada el uso de refrigerantes como el R32. No prohíbe los equipos ya instalados —si tienes uno con R32, seguirá siendo legal y funcionando con normalidad—, pero sí restringe progresivamente la venta de equipos nuevos con esos gases y encarece las recargas futuras en caso de fuga.
El R290 (propano) tiene un impacto ambiental casi nulo (un GWP de 3, frente a 675 del R32) y queda fuera de esas restricciones y de las tasas asociadas a los gases fluorados. Traducido a tu bolsillo: un equipo con R290 comprado hoy es más a prueba de futuro en cuanto a mantenimiento y disponibilidad de repuestos.
El propano es inflamable, sí, pero en equipos monobloc va confinado en la unidad exterior, sellado de fábrica y en cantidades muy pequeñas, con normativas de seguridad estrictas. No es un motivo real de preocupación para una vivienda.
Verifica siempre en la ficha técnica qué refrigerante lleva el equipo que te presupuestan. Es una pregunta que separa a un instalador que va de cara de uno que solo quiere colocar stock antiguo. </div>
Es la duda número uno de quien vive en zona fría, y arrastra mucha desinformación. La respuesta corta: sí, la aerotermia funciona con temperaturas bajo cero. Fabricantes de referencia garantizan funcionamiento hasta −20 °C o −25 °C.
Ahora la respuesta honesta y completa, que casi nadie da:
- Cuanto más frío hace fuera, más baja el rendimiento (el SCOP). Con −5 °C, la aerotermia sigue calentando tu casa, pero consume más electricidad para hacerlo que con 10 °C. No deja de funcionar; se vuelve algo menos eficiente.
- Aparece el ciclo de desescarche. Cuando hace frío y hay humedad, se forma escarcha en la unidad exterior. Cada cierto tiempo el equipo invierte brevemente su funcionamiento para deshelarse. Es normal y automático, aunque durante esos minutos no calienta.
- En climas muy fríos existen los modelos de «alta eficiencia a baja temperatura» (a menudo con la etiqueta comercial de doble evaporador o tecnología específica de frío), diseñados para mantener buen rendimiento donde un equipo estándar sufriría.
Conclusión práctica: en la mayor parte de España la aerotermia funciona sin problema todo el invierno. En zonas de montaña o interior con inviernos muy duros, funciona igualmente, pero conviene dimensionar bien el equipo y elegir un modelo preparado para frío. No es una cuestión de «si funciona», sino de «con qué equipo».
Como la aerotermia entrega mucho más calor que la electricidad que gasta, el consumo eléctrico es sensiblemente inferior a lo que cuesta calentar la misma casa con gas o gasóleo. La regla mental sencilla: con un SCOP de 4, por cada euro de electricidad obtienes el equivalente a cuatro euros de calor.
El ahorro real depende de tres factores: el sistema que sustituyes, el precio de tu tarifa eléctrica y lo bien aislada que esté la casa. Como orientación de mercado, sustituir una caldera de gas o gasóleo por aerotermia suele recortar la factura de calefacción de forma muy notable, especialmente si se combina con suelo radiante y una tarifa eléctrica adecuada.
Un consejo que ahorra dinero desde el primer día: quien tiene aerotermia debería revisar su tarifa eléctrica y su potencia contratada. El sistema funciona mejor y más barato con tarifas que aprovechen las horas de menor coste, y muchos usuarios pagan de más simplemente por no haber ajustado el contrato de luz tras la instalación.
No vamos a decirte que la aerotermia es perfecta para todo el mundo, porque no lo es. Ser honestos en esto es lo que te va a ahorrar un disgusto de cinco cifras.
Compensa claramente si:
- Actualmente calientas con gasóleo, propano, gas natural caro o calefacción eléctrica directa (los sistemas más caros de operar).
- Vas a instalar o ya tienes suelo radiante, que es el mejor compañero de la aerotermia.
- Tu vivienda tiene un aislamiento razonable o piensas mejorarlo.
- Buscas cubrir calefacción, agua caliente y refrigeración con un solo sistema.
- Tienes o planeas instalar placas solares: la combinación reduce el consumo eléctrico casi a cero.
Conviene pensárselo mucho si:
- Tu casa está muy mal aislada y no piensas mejorarla: la aerotermia funcionará, pero consumirá más de lo esperado y el ahorro se diluye.
- Solo tienes radiadores antiguos de hierro que exigen agua muy caliente (60-70 °C): el rendimiento baja bastante. Hay soluciones (equipos de alta temperatura o cambio de emisores), pero encarecen la obra.
- Usas la calefacción muy pocas horas al año: la amortización se alarga demasiado.
- No dispones de un espacio exterior adecuado para la unidad (o la comunidad no lo permite en un piso).
La forma correcta de decidir no es leer opiniones sueltas, sino calcular tu caso concreto: la potencia que necesita tu vivienda y el retorno estimado de la inversión.
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¿La aerotermia es lo mismo que el aire acondicionado? Comparten la tecnología de bomba de calor, pero no son lo mismo. El aire acondicionado clásico climatiza el aire de una o varias estancias (bomba de calor aire-aire). La aerotermia calienta agua (aire-agua) que alimenta suelo radiante, radiadores y el depósito de agua caliente de toda la casa, además de dar refrigeración. La aerotermia es un sistema integral de vivienda; el aire acondicionado, una solución por estancias.
¿La aerotermia gasta mucha luz? Consume electricidad, sí, pero mucho menos calor «equivalente» del que produce, porque la mayor parte de la energía la toma gratis del aire. Con un SCOP de 4, por cada kWh de luz entrega unos 4 kWh de calor. El consumo real depende del aislamiento de la casa, del sistema de emisión y de tu tarifa eléctrica.
¿Necesito quitar mis radiadores para poner aerotermia? No necesariamente. La aerotermia puede funcionar con radiadores existentes, pero rinde mejor con emisores de baja temperatura (suelo radiante o radiadores de baja temperatura). Si tus radiadores son antiguos y exigen agua muy caliente, el rendimiento baja y puede que necesites un equipo de alta temperatura o sustituir algunos emisores.
¿Cuánto cuesta instalar aerotermia? En 2026, una instalación completa (calefacción y agua caliente) en España se mueve orientativamente entre 7.000 € y 18.000 €, según el tamaño de la vivienda, la potencia del equipo y el sistema de emisión elegido. Un piso sin suelo radiante queda en la parte baja de la horquilla; una unifamiliar con suelo radiante, en la parte alta. Además existen deducciones fiscales y ayudas que reducen el coste final.
¿La aerotermia hace mucho ruido? La unidad exterior genera un ruido moderado, similar al de un aire acondicionado, procedente del ventilador y el compresor. Los equipos actuales son bastante silenciosos, pero conviene respetar las distancias mínimas a ventanas y linderos con vecinos para evitar molestias. Es un punto a cuidar en la fase de instalación.
¿Funciona la aerotermia en un piso? Puede funcionar, siempre que exista un espacio adecuado para la unidad exterior (balcón, terraza, patio o fachada) y la comunidad de propietarios lo autorice. Es más habitual en viviendas unifamiliares, pero cada vez se instala más en pisos.
¿Cuántos años dura una aerotermia? Con un mantenimiento adecuado, la vida útil típica es de 15 a 20 años, comparable o superior a la de una caldera de gas. El compresor es la pieza clave, y elegir una marca con buen servicio técnico en España marca la diferencia a largo plazo.
Última actualización: julio de 2026. Contenido con fines informativos; los precios, ayudas y normativa citados son orientativos y pueden variar. Verifica siempre las condiciones concretas con un instalador autorizado antes de contratar.