Aerotermia en casas antiguas sin aislamiento: ¿funciona de verdad?

Sí, la aerotermia funciona en casas antiguas sin aislamiento: calentará tu vivienda igual que lo haría una caldera. Lo que cambia no es si funciona, sino cuánto cuesta hacerla funcionar. En una casa sin aislar necesitarás un equipo más potente y consumirá bastante más, con lo que el ahorro prometido se reduce y la amortización se alarga. La aerotermia no arregla una casa mal aislada: amplifica el problema en la factura.

Esta es una de las dudas más repetidas y también una de las peor respondidas. Los vendedores tienden a decir que sí sin matices, y los foros a decir que no funciona en absoluto. Ninguna de las dos respuestas es cierta. Vamos con la versión honesta, que es la que te permite decidir bien.

Qué pasa realmente cuando instalas aerotermia en una casa sin aislar

Para entenderlo hay que separar dos cosas que suelen confundirse: la potencia necesaria y el rendimiento del equipo.

Una casa mal aislada pierde calor continuamente por muros, ventanas, cubierta y rendijas. Eso significa que necesita mucho más calor para mantener la misma temperatura. Mientras una vivienda construida con la normativa actual puede necesitar 30-45 W por metro cuadrado, una casa anterior a los años ochenta se mueve entre 50 y 70 W/m². Es decir, casi el doble de demanda para el mismo tamaño de casa.

Eso tiene tres consecuencias encadenadas:

Necesitas un equipo más grande. Más potencia significa más precio de equipo y, a veces, un escalón más de potencia eléctrica contratada.

El equipo funciona más horas. Cuanto más se escapa el calor, más tiene que reponerlo la máquina. Más horas de funcionamiento es más consumo, directamente.

Y aquí está el problema menos evidente: probablemente necesites agua más caliente. Como los emisores tienen que entregar más calor, hay que subir la temperatura de impulsión. Y la aerotermia rinde peor cuanto más caliente tiene que poner el agua. Así que no solo funciona más horas, sino que funciona con peor rendimiento cada una de esas horas.

La suma de las tres es lo que convierte un ahorro esperado del 60% en uno real del 25%.

Entonces, ¿compensa o no?

Depende de qué sistema estés sustituyendo, y esto es lo que casi nadie te explica con claridad.

Si vienes de gasóleo, propano o calefacción eléctrica directa: sí, casi siempre compensa, incluso en una casa mal aislada. Esos sistemas son tan caros de operar que la aerotermia, aun rindiendo por debajo de su potencial, sigue saliendo bastante más barata. El ahorro será menor del que anuncian los folletos, pero será ahorro real.

Si vienes de gas natural: aquí la cosa se ajusta mucho. En una casa mal aislada, con temperaturas de impulsión altas, la ventaja económica frente a una caldera de gas moderna puede volverse pequeña o incluso desaparecer, según los precios de la energía. En este escenario, instalar aerotermia sin tocar el aislamiento puede ser una inversión decepcionante.

Si tu casa está realmente en mal estado térmico (muros sin cámara, ventanas de vidrio simple, sin aislar en cubierta), la conclusión es incómoda pero clara: el dinero rinde más aislando que cambiando el sistema de calefacción. Y una vez aislada, la aerotermia se vuelve mucho más atractiva.

El orden correcto de las obras (y por qué importa tanto)

Este es el consejo más valioso del artículo, y va en contra de lo que hace mucha gente. El orden que maximiza tu dinero es:

Primero, la envolvente. Aislar cubierta, mejorar ventanas, aislar fachada si es viable. Cada euro aquí reduce la demanda de calor para siempre, sea cual sea el sistema que pongas después.

Segundo, los emisores. Si vas a instalar suelo radiante o cambiar radiadores por otros de baja temperatura, este es el momento, mientras la obra está abierta.

Tercero, el equipo. Ahora sí, dimensiona la aerotermia. Y aquí viene la recompensa: la casa aislada necesita menos potencia, así que el equipo es más barato, consume menos y amortiza antes.

Hacerlo al revés (equipo primero, aislamiento después) tiene un coste doble: compras un equipo sobredimensionado para una casa que luego ya no lo necesita, y pagas más caro el equipo del que habrías necesitado.

Hay un incentivo económico añadido: las deducciones fiscales por eficiencia energética premian precisamente la mejora conjunta. Reducir el consumo de energía primaria no renovable un 30% o alcanzar clase A o B es más fácil combinando aislamiento y aerotermia que solo con el equipo, lo que puede situarte en un tramo de deducción mayor.

Qué mejoras de aislamiento rinden más

No todas las intervenciones cuestan ni rinden lo mismo. Ordenadas por relación entre coste y beneficio en una vivienda antigua típica:

Aislar la cubierta o el desván. Suele ser la más rentable con diferencia. El calor se escapa hacia arriba, y en muchas casas es una intervención relativamente sencilla y barata (aislar el suelo del desván no requiere ni obra mayor).

Sellar infiltraciones. Rendijas en ventanas y puertas, cajones de persiana sin aislar, pasos de instalaciones. Es la intervención más barata de todas y el efecto es inmediato. Los cajones de persiana son, en muchas casas antiguas, un agujero térmico enorme que nadie mira.

Sustituir ventanas. Pasar de vidrio simple con carpintería de aluminio sin rotura a doble o triple vidrio con carpintería con rotura de puente térmico cambia mucho el confort además del consumo. Más caro, pero muy efectivo.

Aislar la fachada. Por el interior (trasdosado, más barato pero quita metros) o por el exterior (sistema SATE, más caro y más efectivo). Es la intervención mayor, y suele plantearse cuando hay obra de fachada de todos modos.

Un enfoque realista: no hace falta hacerlo todo. Con la cubierta aislada y las infiltraciones selladas ya se nota una reducción apreciable de la demanda, y son las dos actuaciones más asequibles.

Si no puedes aislar: cómo hacerlo viable de todos modos

Puede que aislar no sea una opción ahora mismo: presupuesto, comunidad de propietarios, edificio protegido o simplemente que no quieras meterte en obra. La aerotermia sigue siendo posible, pero hay que elegir bien:

Considera un equipo de alta temperatura. Están diseñados para trabajar con agua caliente sin desplomar el rendimiento, y son la opción cuando hay que mantener radiadores existentes en una casa con mucha demanda. Cuestan más, pero evitan tener que cambiar toda la instalación.

Aumenta la superficie de emisión donde puedas. Radiadores más grandes, o añadir uno en las estancias más frías, permite bajar la temperatura del agua y recuperar rendimiento sin tocar la envolvente.

Dimensiona con cuidado, sin excesos. La tentación en una casa con mucha demanda es poner el equipo más grande posible. Mejor un cálculo de cargas térmicas serio: sobredimensionar provoca ciclado corto y desgaste.

Ajusta expectativas y compara con lo que tienes. Si vienes de gasóleo, el ahorro seguirá siendo notable. Lo importante es que el instalador te dé una estimación realista de tu caso y no la cifra genérica del catálogo.

Piensa por fases. Instala ahora la aerotermia y planifica el aislamiento para más adelante. Cuando llegue, tu consumo bajará y el equipo, que quedará algo sobrado, funcionará más desahogado. No es el orden ideal, pero es mejor que no hacer nada.

Señales de que tu casa necesita aislamiento antes que aerotermia

Si reconoces varias de estas situaciones, invierte primero en la envolvente:

Las paredes exteriores están frías al tacto en invierno. Hay condensación o manchas de humedad en las esquinas y en el encuentro de muros con techo. Notas corrientes de aire cerca de las ventanas aunque estén cerradas. Las habitaciones se enfrían en menos de una hora al apagar la calefacción. Tienes vidrio simple. La casa se construyó antes de 1980 y nunca se ha rehabilitado. La factura de calefacción es desproporcionada respecto al tamaño de la vivienda.

Cuantas más reconozcas, mayor es el retorno de aislar y menor el de cambiar solo el generador de calor.

Preguntas frecuentes

¿La aerotermia calienta bien una casa antigua? Sí, calienta perfectamente si está bien dimensionada. La casa alcanzará la temperatura que le pidas. La diferencia frente a una casa aislada no está en el confort, sino en cuánta electricidad hace falta para conseguirlo.

¿Cuánto más consume la aerotermia en una casa sin aislar? Puede llegar a consumir del orden del doble que la misma vivienda bien aislada, porque necesita reponer continuamente el calor que se pierde y suele trabajar con agua más caliente, lo que además baja su rendimiento.

¿Merece la pena aislar solo el tejado? Suele ser la intervención con mejor relación coste-beneficio en vivienda antigua, porque el calor se escapa hacia arriba y la obra es relativamente sencilla. No resuelve todo el problema, pero es un buen primer paso.

¿Puedo instalar aerotermia en una casa de pueblo de piedra? Sí, es posible. Los muros de piedra gruesos tienen mucha inercia térmica, lo que ayuda a mantener la temperatura, pero suelen aislar mal. Conviene un estudio térmico específico, porque estas viviendas se comportan de forma particular y las reglas generales por metro cuadrado fallan.

¿Y si mi casa antigua tiene los radiadores de hierro de toda la vida? Es un caso muy común y tiene solución, pero condiciona la elección del equipo. Es un asunto distinto al aislamiento y merece su propio análisis, porque afecta a la temperatura de impulsión que necesitarás.

¿Las ayudas cubren el aislamiento además de la aerotermia? Las deducciones fiscales por eficiencia energética contemplan obras de mejora de la envolvente además de las instalaciones. De hecho, combinar ambas suele facilitar alcanzar los umbrales de mejora exigidos para los tramos de deducción más altos. Verifica siempre los requisitos vigentes antes de contar con ello.


Última actualización: julio de 2026. Contenido informativo. Cada vivienda antigua tiene un comportamiento térmico particular; consulta con un técnico para un estudio de tu caso concreto antes de decidir la inversión.

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