Sí, se puede instalar aerotermia aprovechando los radiadores existentes, y se hace con frecuencia. La cuestión no es si funciona, sino a qué temperatura tendrán que trabajar: los radiadores tradicionales se diseñaron para agua a 70-80 °C, y la aerotermia rinde mucho mejor por debajo de 55 °C. Antes de decidir nada hay una prueba sencilla que puedes hacer tú mismo este invierno y que te dirá si tus radiadores sirven.
Es la duda que bloquea a más gente en una reforma: cambiar el generador es asumible, pero levantar toda la casa para cambiar emisores ya son palabras mayores. Buena noticia: en muchos casos no hace falta.
Por qué los radiadores son un problema (y por qué a veces no lo son)
Un radiador cede calor a la habitación en función de la diferencia entre la temperatura del agua que lleva dentro y la del aire de la estancia. Cuanto más caliente el agua, más calor entrega.
Los radiadores de las instalaciones antiguas se calcularon para funcionar con calderas que daban agua a 70-80 °C. Si les metes agua a 45 °C, entregan bastante menos calor, y la casa puede no llegar a la temperatura deseada.
Pero aquí está el matiz que cambia todo el planteamiento: muchas instalaciones antiguas están sobredimensionadas. Se calculaban con márgenes generosos, a veces con criterios muy conservadores, y con frecuencia se instalaron radiadores más grandes de lo estrictamente necesario. A eso se suma que tu casa probablemente haya mejorado desde entonces: ventanas nuevas, algo de aislamiento, cajones de persiana sellados.
Resultado: es bastante frecuente que unos radiadores «de 70 °C» funcionen perfectamente a 55 °C, que ya está dentro del rango de un equipo de aerotermia convencional.
La prueba que puedes hacer tú mismo
Esta es la parte más útil del artículo, y no cuesta nada. Si todavía tienes la caldera funcionando, puedes averiguar si tus radiadores servirán antes de contratar nada.
Cómo hacerlo:
- Elige un día frío de verdad, de los que marcan el peor escenario del invierno.
- En el panel de la caldera, baja la temperatura del agua de calefacción (no la del agua caliente sanitaria) a 55 °C.
- Deja el sistema funcionando de forma continua, sin apagarlo y encenderlo, durante uno o dos días completos.
- Observa: ¿la casa alcanza la temperatura de confort? ¿Hay habitaciones que se quedan claramente frías?
Cómo interpretar el resultado:
Si la casa se calienta bien a 55 °C: excelente noticia. Tus radiadores son compatibles con una aerotermia convencional. Y si además funciona a 50 °C, mejor todavía.
Si casi llega pero falta poco: estás en zona de solución fácil. Ampliar la superficie de emisión en las estancias problemáticas, o mejorar algo el aislamiento, suele bastar.
Si se queda claramente corta: necesitarás una de las soluciones que vemos más abajo (alta temperatura, cambio de emisores o mejora de la envolvente).
Una advertencia sobre la prueba: hazla con la calefacción funcionando de forma continua, no a ratos. Una caldera a 55 °C encendida solo dos horas al día no calentará la casa, pero eso no significa que los radiadores no valgan: significa que necesitan tiempo, que es justamente como trabaja una aerotermia.
Qué rendimiento esperar según la temperatura
Esta tabla resume el compromiso al que te enfrentas:
| Temperatura de impulsión | Emisión de los radiadores | Rendimiento de la aerotermia |
|---|---|---|
| 70 °C | Máxima (diseño original) | Bajo |
| 60 °C | Alta | Bajo-medio |
| 55 °C | Media-alta | Medio |
| 50 °C | Media | Medio-bueno |
| 45 °C | Media-baja | Bueno |
| 40 °C | Baja | Muy bueno |
El objetivo es encontrar el punto más bajo posible en el que la casa siga estando confortable. Cada grado que consigas bajar es dinero ahorrado cada mes durante los próximos veinte años.
Las cinco soluciones si tus radiadores se quedan cortos
Ordenadas de menor a mayor coste e intervención:
1. Mejorar el aislamiento (la solución que casi nadie considera primero). Si reduces las pérdidas de calor de la casa, los radiadores necesitan entregar menos calor y por tanto pueden funcionar con agua menos caliente. Aislar la cubierta o sellar infiltraciones puede ser más barato que cambiar radiadores y, además, ahorra energía para siempre, sea cual sea el sistema.
2. Equilibrar la instalación. Muchas veces el problema no es toda la casa, sino una o dos habitaciones frías que obligan a subir la temperatura general para todos. Equilibrando el caudal de los radiadores (con las llaves de reglaje) se reparte mejor el agua y se puede bajar la consigna general. Es una intervención barata y muy rentable que casi nunca se hace.
3. Sustituir solo los radiadores problemáticos. No hace falta cambiarlos todos. Sustituir por otros mayores los de las estancias que se quedan frías, o añadir un radiador adicional, permite bajar la temperatura de impulsión de toda la instalación. Es la solución con mejor relación coste-beneficio en la mayoría de los casos.
4. Instalar un equipo de alta temperatura. Permite mantener todos los radiadores tal cual, a cambio de un equipo más caro y de un rendimiento menor durante toda la vida de la instalación. Tiene sentido cuando tocar los emisores no es viable.
5. Cambiar a radiadores de baja temperatura o fancoils. La opción más costosa pero la de mejor resultado a largo plazo. Los radiadores de baja temperatura tienen más superficie de intercambio y funcionan bien con agua templada. Los fancoils, además, dan frío en verano.
Lo que hay que revisar de la instalación existente
Aprovechar los radiadores no significa aprovecharlo todo sin mirar. Puntos a comprobar antes:
El estado de las tuberías. Instalaciones muy antiguas pueden tener tuberías con acumulación de óxido o restos que reducen el caudal. Un lavado químico del circuito es habitual y recomendable al cambiar de generador.
El tipo de distribución. Las instalaciones antiguas en serie (monotubo) reparten peor que las modernas en paralelo (bitubo), y penalizan más al bajar la temperatura, porque los últimos radiadores del anillo reciben agua ya enfriada.
El aislamiento de las tuberías. Si discurren por zonas no calefactadas sin aislar, pierden calor por el camino. Aislarlas es barato y mejora el rendimiento.
Las llaves y detentores. Si están agarrotados, no se puede equilibrar la instalación. Cambiarlos por termostáticas permite además regular por habitación.
La necesidad de depósito de inercia. Con radiadores hay menos volumen de agua en el circuito que con suelo radiante, lo que puede provocar que el equipo arranque y pare con frecuencia. Un depósito de inercia estabiliza el funcionamiento y alarga la vida del compresor.
Radiadores de hierro fundido: el caso especial
Los radiadores antiguos de hierro fundido (los de fundición, pesados, tipo acordeón) merecen mención aparte, porque tienen una característica que juega a favor: mucha inercia térmica. Tardan en calentarse, pero mantienen el calor mucho tiempo.
Eso encaja sorprendentemente bien con la forma de trabajar de la aerotermia, que prefiere funcionar de manera continua y suave. Un radiador de fundición alimentado a 50-55 °C de forma constante puede dar buen resultado, mejor de lo que mucha gente supone.
Además, suelen ser radiadores grandes, con bastante superficie de emisión, lo que ayuda a bajar la temperatura necesaria. No los descartes sin hacer antes la prueba de los 55 °C.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner aerotermia sin cambiar los radiadores? En muchos casos sí, especialmente si los radiadores están sobredimensionados o la casa ha mejorado su aislamiento. La forma de saberlo es probar tu instalación actual con la caldera a 55 °C en un día frío y ver si la casa se calienta bien.
¿A qué temperatura tienen que ir los radiadores con aerotermia? Lo deseable es entre 45 y 55 °C. Por encima de 60 °C el rendimiento de la aerotermia cae bastante; por debajo de 45 °C muchos radiadores tradicionales no entregan suficiente calor.
¿Cuánto rendimiento pierdo respecto al suelo radiante? Bastante: trabajar a 55 °C en lugar de a 35 °C puede suponer del orden de un tercio más de consumo. Sigue siendo mejor que una caldera de gasóleo o que la calefacción eléctrica, pero es la razón por la que el suelo radiante es el emisor ideal.
¿Merece la pena cambiar los radiadores por otros de baja temperatura? Depende de la diferencia de precio frente a las alternativas. Si el sobrecoste es asumible, sí compensa a largo plazo: se paga una vez y se ahorra cada mes. Muchas veces basta con cambiar solo algunos, no todos.
¿Sirven los radiadores de hierro fundido antiguos? Con frecuencia sí, y mejor de lo que se cree. Tienen mucha superficie de emisión e inercia térmica, lo que encaja con el funcionamiento continuo de la aerotermia. Conviene comprobarlo con la prueba de los 55 °C.
¿Necesito cambiar las tuberías? No suele ser necesario, pero sí conviene revisar su estado, hacer un lavado del circuito y comprobar que están bien aisladas en los tramos que atraviesan zonas no calefactadas.
Última actualización: julio de 2026. Contenido informativo. La viabilidad de aprovechar una instalación existente depende de cada caso; solicita un estudio técnico que valore los emisores actuales antes de decidir.