Aerotermia de alta temperatura: cuándo la necesitas y cuánto encarece la instalación

Una aerotermia de alta temperatura es una bomba de calor capaz de producir agua a 65-75 °C, frente a los 50-55 °C de un equipo convencional. Se necesita cuando hay que mantener radiadores tradicionales que exigen agua muy caliente y no es viable cambiarlos. Encarece el equipo aproximadamente entre un 15% y un 30%, y funciona con un rendimiento inferior al de una instalación de baja temperatura, así que solo compensa cuando cambiar los emisores no es una opción.

Es la solución para un caso muy concreto: la reforma en la que se quiere sustituir una caldera sin levantar la casa entera. Vamos a ver cuándo tiene sentido de verdad y cuándo es preferible gastar ese dinero en otra cosa.

Qué es y en qué se diferencia

Una bomba de calor convencional produce agua caliente hasta unos 50-55 °C. Suficiente para suelo radiante (que necesita 35-40 °C) y para radiadores de baja temperatura (45-55 °C), pero insuficiente para radiadores tradicionales de hierro fundido o de chapa antiguos, dimensionados para funcionar con agua a 70-80 °C procedente de una caldera.

Una aerotermia de alta temperatura salva esa diferencia. Puede entregar agua a 65-75 °C según el modelo, lo que permite alimentar radiadores existentes sin tocarlos.

Cómo lo consiguen los fabricantes, a grandes rasgos, por dos vías:

Con refrigerantes específicos. Aquí el R290 (propano) juega un papel destacado: sus propiedades termodinámicas le permiten alcanzar temperaturas de agua altas con mejor rendimiento que el R32, que a esas temperaturas tiene que trabajar a presiones muy elevadas. Por eso muchos equipos de alta temperatura del mercado actual son monobloc con R290.

Con doble etapa de compresión (sistemas en cascada). Dos circuitos frigoríficos encadenados: el primero eleva la temperatura hasta un nivel intermedio y el segundo la sube hasta el objetivo. Es más complejo y más caro, pero permite alcanzar temperaturas altas manteniendo un rendimiento aceptable.

Cuándo la necesitas de verdad

Sí la necesitas si:

Tienes radiadores de hierro fundido antiguos y no puedes o no quieres cambiarlos. Vas a sustituir una caldera en una vivienda donde la obra de emisores no es viable (edificio protegido, comunidad, presupuesto, o simplemente no querer levantar el suelo). La casa está mal aislada y la demanda es alta, de modo que los emisores actuales solo dan abasto con agua muy caliente. Necesitas mantener temperatura alta para un uso específico, como una instalación con demanda puntual muy elevada.

No la necesitas si:

Vas a instalar suelo radiante (necesita justo lo contrario: temperatura baja). Tienes radiadores modernos de baja temperatura o vas a cambiarlos. Estás en obra nueva o reforma integral, donde puedes diseñar la instalación con emisores adecuados. Puedes ampliar la superficie de emisión (radiadores más grandes o adicionales) para bajar la temperatura necesaria.

El aviso importante: la alta temperatura no es «mejor» ni una versión superior. Es una solución de compromiso para un problema concreto. Un equipo de alta temperatura funcionando a 70 °C rinde bastante peor que uno convencional a 35 °C. Si puedes evitarlo, evítalo.

Cuánto cuesta y cuánto encarece la factura

Hay dos sobrecostes que conviene separar, porque el segundo es el que la gente olvida.

El sobrecoste del equipo. Como orientación de mercado, un equipo de alta temperatura cuesta entre un 15% y un 30% más que uno convencional de la misma potencia. La diferencia varía mucho según fabricante y tecnología (los sistemas en cascada son los más caros).

El sobrecoste de operación, que es el que de verdad pesa. Trabajar a 70 °C en lugar de a 40 °C reduce el rendimiento del equipo de forma notable. Ese peor rendimiento se paga cada mes, durante toda la vida de la instalación. Es decir: pagas más por el equipo y además pagas más cada factura.

Por eso la comparación correcta no es «equipo de alta temperatura sí o no», sino esta:

OpciónInversión inicialConsumo posteriorCuándo elegirla
Aerotermia alta temperatura + radiadores actualesMedia-altaAltoCuando no se pueden tocar los emisores
Aerotermia estándar + cambiar radiadores por baja temperaturaAltaBajoCuando hay obra o presupuesto para emisores
Aerotermia estándar + ampliar emisores existentesMediaMedio-bajoSolución intermedia, a menudo la más sensata
Aerotermia estándar + suelo radianteMuy altaMuy bajoReforma integral u obra nueva

La tercera opción es la gran olvidada y muchas veces la más razonable: no hace falta cambiar todos los radiadores. A veces basta con sustituir los de las habitaciones más frías por otros mayores, o añadir alguno, para poder bajar la temperatura de impulsión de toda la instalación a un rango donde un equipo convencional funcione bien.

Cómo decidir: las preguntas a hacerse

¿Qué temperatura necesitan realmente mis radiadores? Es la pregunta clave, y casi nadie la responde con datos. Muchas instalaciones antiguas están sobredimensionadas: se calculaban con márgenes generosos, y además la casa puede haber mejorado desde entonces (ventanas nuevas, algo de aislamiento). Es bastante frecuente que unos radiadores que «necesitan 70 °C» funcionen aceptablemente a 55 °C. Un instalador puede comprobarlo antes de decidir el equipo.

¿Cuánto costaría cambiar los emisores? Pide presupuesto de las dos opciones antes de decidir. Si la diferencia entre cambiar radiadores y comprar un equipo de alta temperatura es pequeña, casi siempre compensa cambiar los emisores: se paga una vez y se ahorra cada mes.

¿Puedo mejorar el aislamiento? Reducir la demanda de calor baja la temperatura que necesitan los radiadores. A veces, aislar la cubierta permite pasar de necesitar alta temperatura a no necesitarla.

¿Cuántos años voy a estar en esta casa? Si son muchos, la opción con menor consumo (aunque cueste más de entrada) sale mejor. Si son pocos, minimizar la inversión inicial tiene más sentido.

Una alternativa a considerar: el sistema híbrido

Existe una opción intermedia que a veces encaja bien en viviendas con radiadores antiguos y buena caldera existente: mantener la caldera como apoyo y añadir una aerotermia estándar.

El funcionamiento es sencillo: la aerotermia cubre la mayor parte del año, cuando basta con temperatura moderada, y la caldera entra solo en los días de frío extremo, cuando haría falta agua muy caliente y la aerotermia rendiría mal.

A favor: aprovecha la caldera existente, evita el sobrecoste del equipo de alta temperatura y trabaja la mayor parte del tiempo en el rango eficiente. En contra: mantienes la dependencia del combustible y la obligación de revisiones de la caldera, y la instalación es algo más compleja.

No es la solución más elegante, pero en rehabilitación de vivienda antigua con caldera reciente puede ser la más razonable económicamente.

Preguntas frecuentes

¿Qué temperatura alcanza una aerotermia de alta temperatura? Según el modelo, entre 65 y 75 °C. Los equipos convencionales se quedan en torno a 50-55 °C. Conviene comprobar en la ficha técnica no solo la temperatura máxima, sino a qué temperatura exterior puede mantenerla.

¿Cuánto más cara es una aerotermia de alta temperatura? Orientativamente entre un 15% y un 30% más que un equipo convencional de la misma potencia, con variaciones según fabricante y tecnología. A eso hay que sumar el mayor consumo posterior por su menor rendimiento a temperaturas altas.

¿Merece la pena una aerotermia de alta temperatura o mejor cambio los radiadores? Si puedes cambiar los emisores, casi siempre compensa: pagas una vez y ahorras cada mes con un rendimiento mucho mejor. La alta temperatura tiene sentido cuando cambiar los emisores no es viable por obra, presupuesto o normativa.

¿Puedo usar una aerotermia normal con radiadores antiguos? A veces sí, si los radiadores están sobredimensionados o la casa ha mejorado su aislamiento. Muchas instalaciones antiguas funcionan aceptablemente a 55 °C, dentro del rango de un equipo convencional. Merece la pena comprobarlo antes de asumir que hace falta alta temperatura.

¿Consume mucho más una aerotermia de alta temperatura? Consume más que un equipo trabajando a baja temperatura, porque el rendimiento cae al aumentar la temperatura del agua. Cuánto más depende del salto térmico real y del clima. Es el coste oculto que hay que sumar al sobreprecio del equipo.

¿Sirve la alta temperatura para el agua caliente sanitaria? Es una de sus ventajas: alcanzar temperaturas altas facilita la producción de agua caliente y los ciclos de desinfección antilegionela sin depender tanto de la resistencia eléctrica de apoyo.


Última actualización: julio de 2026. Contenido informativo. Las prestaciones y sobrecostes son orientativos y varían según fabricante, modelo y proyecto. Solicita un estudio técnico que compare las alternativas antes de decidir.

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