Qué es la temperatura de impulsión y por qué determina tu factura

La temperatura de impulsión es la temperatura a la que la aerotermia envía el agua hacia tus emisores (suelo radiante, radiadores o fancoils). Es el parámetro que más influye en tu factura: cuanto más caliente tenga que poner el agua, más trabaja el compresor y menos rinde el equipo. Como regla general, cada 5 °C que consigues bajar la impulsión mejora sensiblemente el rendimiento, y la diferencia entre trabajar a 35 °C o a 55 °C puede suponer un tercio de tu consumo.

Es un concepto técnico, pero merece la pena entenderlo porque es donde está la mayor palanca de ahorro que tienes sin gastar un euro. Mucha gente convive años con una aerotermia mal configurada, pagando de más sin saberlo, simplemente porque nadie le explicó esto.

Qué es exactamente

En una instalación de aerotermia, el equipo calienta agua y la manda por las tuberías hasta los emisores, que son los que ceden ese calor a las habitaciones. El agua vuelve más fría al equipo, se recalienta, y vuelve a salir. Es un circuito cerrado.

La temperatura de impulsión es la del agua cuando sale del equipo hacia la casa. La temperatura de retorno es la del agua cuando vuelve. La diferencia entre ambas (el «salto térmico») indica cuánto calor ha cedido a la vivienda.

En una caldera de gas tradicional, esta temperatura solía estar fija en 70-80 °C y a nadie le importaba mucho, porque el rendimiento de una caldera apenas depende de ella. En una aerotermia lo cambia todo.

Por qué determina tu factura

La razón está en cómo funciona una bomba de calor. El equipo tiene que «elevar» el calor desde la temperatura del aire exterior hasta la temperatura del agua que quieres. Cuanto mayor es ese salto, más trabajo hace el compresor y más electricidad consume.

Un ejemplo para verlo claro. Imagina un día de invierno con 5 °C en el exterior:

Si el agua sale a…El salto que debe salvar el equipo es de…Rendimiento
35 °C (suelo radiante)30 gradosMuy bueno
45 °C (radiadores baja temp.)40 gradosBueno
55 °C (radiadores medios)50 gradosRegular
65 °C (radiadores tradicionales)60 gradosBajo

El mismo equipo, en la misma casa, el mismo día, puede tener un rendimiento excelente o mediocre según a qué temperatura le pidas el agua. No es una diferencia menor: entre trabajar a 35 °C y a 55 °C se puede ir un tercio del consumo.

Esta es también la razón por la que los fabricantes publican el SCOP medido a distintas temperaturas de agua, y por la que hay que preguntar siempre a qué temperatura está medida la cifra que te enseñan.

Qué temperatura corresponde a cada emisor

La temperatura de impulsión no se elige libremente: la impone el tipo de emisor que tengas, porque cada uno necesita una temperatura determinada para entregar el calor que la casa necesita.

EmisorTemperatura de impulsión habitualCompatibilidad con aerotermia
Suelo radiante30 – 40 °CÓptima
Fancoils (ventiloconvectores)40 – 45 °CMuy buena
Radiadores de baja temperatura45 – 55 °CBuena
Radiadores tradicionales de hierro60 – 70 °CLimitada

Aquí está la explicación de por qué el suelo radiante y la aerotermia son la pareja perfecta: el suelo radiante tiene una superficie de emisión enorme (todo el suelo de la casa), así que puede entregar el calor necesario con agua templada. Un radiador tiene una superficie pequeña, así que necesita agua muy caliente para entregar la misma cantidad de calor.

Y de ahí sale una regla contraintuitiva pero muy útil: cuanta más superficie de emisión tengas, menos temperatura necesitas y más barato te sale calentar. Poner radiadores «de más» o de mayor tamaño no es un derroche: es lo que permite bajar la impulsión y ahorrar durante veinte años.

La curva de calefacción: la temperatura no debe ser fija

Un error muy extendido es dejar la temperatura de impulsión fija todo el invierno. Si la pones a 50 °C en noviembre porque en enero la vas a necesitar, estarás desperdiciando dinero durante meses.

Lo correcto es que la temperatura de impulsión varíe según el frío que haga fuera. Eso es la curva de calefacción: una relación automática entre temperatura exterior y temperatura del agua. Cuando fuera hace 12 °C, el agua sale a 32 °C; cuando fuera hace −2 °C, sale a 42 °C.

Bien ajustada, la curva hace que el equipo entregue en cada momento exactamente el calor necesario, ni más ni menos. Es un ajuste que no cuesta nada y que puede suponer un ahorro muy notable, y sin embargo muchas instalaciones se quedan con la curva de fábrica, pensada para un caso genérico y no para tu casa.

Cómo saber si tienes la impulsión mal configurada

Señales de que la temperatura está demasiado alta:

La casa se calienta muy rápido y luego el equipo se para durante bastante rato, en un ciclo de arranques y paradas. El consumo es más alto de lo que te habían estimado. Con suelo radiante, notas el suelo claramente caliente al pisar (debería estar templado, no caliente). Los radiadores queman al tocarlos. La temperatura de la casa oscila: se pasa de calor y luego se enfría.

Señales de que está demasiado baja:

La casa no alcanza la temperatura deseada en los días fríos. El equipo funciona sin parar y aun así no llega. Entra con frecuencia la resistencia eléctrica de apoyo. Hay habitaciones que se quedan claramente frías respecto al resto.

El punto óptimo es aquel en el que el equipo funciona de forma continua y suave, la casa mantiene la temperatura de forma estable, y no hace falta subir el termostato. Encontrarlo requiere ajustar y observar durante unos días, bajando la impulsión poco a poco hasta el punto en que empieza a faltar confort, y subiendo entonces un par de grados.

El agua caliente sanitaria es un caso aparte

Un matiz que confunde a mucha gente: el agua caliente sanitaria necesita una temperatura mayor que la calefacción. Mientras la calefacción con suelo radiante puede ir a 35 °C, el agua de la ducha necesita bastante más.

Eso significa que la aerotermia trabaja con dos consignas distintas: una para calefacción y otra, más alta, para producir agua caliente. Al producir ACS su rendimiento es menor, precisamente por esa temperatura más alta.

Hay además un factor de seguridad: los depósitos de agua caliente deben someterse periódicamente a un ciclo de desinfección antilegionela, que eleva la temperatura del acumulador por encima de lo habitual. Ese ciclo consume más y suele apoyarse en la resistencia eléctrica, pero es una medida sanitaria necesaria y no debe desactivarse.

Cómo bajar la temperatura de impulsión (y ahorrar)

En orden de facilidad y coste:

Ajusta la curva de calefacción. Gratis, y es lo primero que hay que hacer. Baja la curva poco a poco y comprueba el confort durante unos días fríos.

Equilibra la instalación. Si una habitación se queda fría, la tentación es subir la temperatura general, lo que penaliza toda la casa por una sola estancia. Equilibrar los circuitos del colector (o las llaves de los radiadores) permite repartir mejor el caudal y bajar la consigna general.

Aumenta la superficie de emisión donde falte. Añadir un radiador o sustituir uno pequeño por otro mayor en la habitación problemática permite bajar la impulsión de toda la instalación.

Mejora el aislamiento. Menos pérdidas significa menos demanda, y menos demanda permite trabajar con agua menos caliente.

Valora cambiar de emisores. Si tienes radiadores tradicionales, sustituirlos por otros de baja temperatura o instalar suelo radiante en una reforma es lo que más margen abre. Es la opción cara, pero la de mayor impacto.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura debo poner mi aerotermia? Depende del emisor: 30-40 °C con suelo radiante, 40-45 °C con fancoils, 45-55 °C con radiadores de baja temperatura y 60-70 °C con radiadores tradicionales. Dentro de ese rango, lo correcto es usar la temperatura más baja que mantenga el confort.

¿Es mejor temperatura baja constante o alta a ratos? Con aerotermia, temperatura baja y funcionamiento continuo. El equipo rinde mejor trabajando de forma sostenida y suave que a base de arranques. Es justo lo contrario de cómo se usaba una caldera de gas.

¿Cuánto ahorro si bajo la temperatura de impulsión? La mejora es sensible: como orientación, cada 5 °C menos suponen una mejora apreciable del rendimiento. Entre trabajar a 55 °C y a 35 °C puede irse en torno a un tercio del consumo, aunque la cifra exacta depende del equipo y las condiciones.

¿Puedo bajar la impulsión si tengo radiadores antiguos? Hasta cierto punto. Los radiadores tradicionales necesitan agua caliente para entregar suficiente calor. Puedes bajarla algo si aumentas la superficie de emisión o mejoras el aislamiento; si no, la casa dejará de calentar bien.

¿Qué diferencia hay entre temperatura de impulsión y temperatura del termostato? La del termostato es la temperatura que quieres en la habitación (por ejemplo, 21 °C). La de impulsión es la del agua que circula por la instalación (por ejemplo, 38 °C). Son cosas distintas: el termostato dice cuándo calentar, la impulsión dice con qué intensidad.

¿Por qué mi suelo radiante no se nota caliente al pisar? Es lo normal y lo correcto. El suelo radiante bien configurado se nota templado, no caliente. Si quema al pisar, la temperatura de impulsión está demasiado alta y estás consumiendo de más.


Última actualización: julio de 2026. Contenido informativo. Los rangos de temperatura indicados son orientativos y dependen del equipo, los emisores y la vivienda. Consulta el manual de tu equipo o con un instalador autorizado antes de modificar la configuración.

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